La primera vez que abres una aplicación de seguridad temes tener que configurarlo todo antes de poder usarla. Buena noticia: aquí es al revés. Bastan tres ajustes, y se hacen de una vez por todas.
El primero es tu contacto de confianza. Es la persona que velará por ti: la que recibirá el aviso si algo no va bien y la que podrá seguir tus salidas. Su nombre, su número, y listo. Ya añadirás más cuando quieras, pero con uno basta para empezar a estar cubierta.
El segundo son tus direcciones favoritas. Tu casa, el trabajo, casa de alguien cercano. Guardándolas una vez, conviertes el inicio de una salida protegida en un solo gesto: eliges el destino y el seguimiento arranca, con los contactos asociados, sin tener que rellenar nada en el momento de urgencia en que solo quieres volver a casa.
El tercero es tu código de seguridad. Ese código protege los gestos importantes durante una salida, como cerrar una alerta o dar por terminada una cita. Garantiza que nadie pueda apagar tu protección en tu lugar si te quitan el móvil. Activa la biometría para ir más rápido en el día a día, manteniendo esa seguridad para cuando las cosas se tuerzan.
Con esas tres cosas hechas puedes olvidarte del resto de la aplicación. Iniciar una salida protegida no te llevará más de un segundo, y ese es exactamente el objetivo: que la seguridad no sea nunca una tarea pesada que se va dejando para luego.